Cómo mejorar la docencia en línea

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Guía de consejos

Por Flower Darby, 17 de abril de 2019

Ya sea que usted enseñe mucho o poco en línea, puede ser que no lo disfrute tanto como enseñar en persona. Puede ser que no haya experimentado esa energía que se siente después de una clase cara-a-cara. Concretamente, de acuerdo a una encuesta de 2017, solo 9% de los académicos prefieren enseñar “en un entorno completamente en línea”. Eso significa que 91% prefiere no hacerlo. Y sospecho que una gran mayoría de ese 91% preferiría dar clase de cualquier forma menos en línea.

Es una realidad que muchos docentes no vemos el valor de los cursos en línea o de tratar de ser mejores docentes en línea. Probablemente, no era el objetivo cuando decidimos estudiar la carrera. Hemos pasado años en las aulas del campus, pero no tenemos la misma profundidad y madurez en la clase en línea; ya sea como estudiantes o como maestros. La mayoría no sabemos cómo enseñar en línea o cómo avanzar, y es posible que no tengamos la motivación para aprender. Aún más probable, es posible que no tengamos tiempo para aprender.

Por todas estas razones, es posible que no nos sintamos totalmente involucrados en la práctica docente en línea. Sin embargo, podría ser tan enriquecedor como enseñar en un aula física, pero de forma diferente. La buena docencia es buena docencia.

La mayoría de nosotros no sabemos cómo enseñar en línea o cómo mejorar en ello, y es posible que no estemos motivados para aprender.

Lo cual me trae al objetivo de esta guía. Lo que encontraremos aquí es una serie de consejos para hacer la docencia en línea tan efectiva y satisfactoria como la versión presencial, incluyendo:

  • 10 principios y prácticas esenciales para enseñar mejor en línea
  • Percepciones erróneas comunes
  • Cómo encontrar ayuda

Las clases virtuales o en línea no van a desaparecer (la matrícula sigue creciendo año tras año). Más aún, la educación en línea mejora el acceso para la comunidad estudiantil sobre todo de quienes, con obligaciones de trabajo o familiares, no podrían ir a una universidad. Esas personas son estudiantes, tanto como lo aquellas que sí pueden asistir a un campus, y también merecen la mejor enseñanza posible.

E-learning

Primero, definamos algunos términos utilizados comúnmente en la enseñanza en línea.

Sistemas de gestión de aprendizaje. También conocido como LMS, por sus siglas en inglés. Las clases en línea generalmente tienen lugar a través del LMS elegido por la institución, una plataforma que incluye herramientas de comunicación, entrega de contenido y evaluación para facilitar el proceso de enseñanza y aprendizaje. Las características específicas de un LMS pueden variar de un campus a otro, pero generalmente encontraremos los siguientes elementos y funciones comunes:

  • Un cuaderno de notas para guardar el progreso del estudiante.
  • Páginas web o sitios que permiten presentar texto, videos o enlaces de otras fuentes.
  • Herramientas para evaluar, de forma que la población estudiantil puede enviar sus tareas o tomar un quiz o un examen.
  • Foros de discusión que permiten al estudiantado participar en conversaciones acerca del contenido de una clase con nosotros y entre ellos.

Módulo. La unidad de organización más común para una clase en línea es un módulo (tiene diferentes convenciones de nomenclatura). Si el término es nuevo, pensemos que es equivalente a una unidad en la clase presencial. Los instructores usamos módulos para organizar los materiales de la clase en temas. Se ordenan secuencialmente y contienen todos los materiales del curso y actividades de aprendizaje para ese tema o unidad en particular.

Asincrónico. La mayoría de los cursos en línea son asíncronos, lo que significa que estudiantes no están reunidos en clase al mismo tiempo, y las actividades de clase no tienen lugar en tiempo real. En cambio, la población estudiantil puede completar las tareas cuando sus horarios lo permitan. La flexibilidad es una de las principales ventajas que ofrece la educación en línea, y una razón principal por la que muchas personas eligen asistir a clases en línea.

El lenguaje y la configuración son similares en muchos cursos en línea, pero hay algunas diferencias. Por ejemplo, algunas clases en línea incluyen un elemento sincrónico o dos. Algunas tienen un pequeño número de estudiantes, 30 o menos, mientras que otras tienen grandes inscripciones, lo que puede ser un desafío para enseñar de manera efectiva (también es cierto en los cursos presenciales). Algunos cursos en línea son productos caseros, originales del instructor, mientras que otros son productos coordinados por todas las secciones o dependen en gran medida del contenido y las actividades del editor académico.

También hay diferencias entre las circunstancias de la comunidad estudiantil en línea. Algunos están bien equipados en cuanto a tecnología, con una buena computadora y un acceso a Internet rápido y confiable. Otros hacen todos sus cursos en un laboratorio de computación del campus. Incluso otros llevan sus computadoras portátiles a lugares públicos con buena conexión wifi (centros comerciales, restaurantes, bibliotecas), porque no tienen internet en casa.

Incluso, teniendo en cuenta tales variantes en los formatos de clase y las circunstancias de la población estudiantil, el hecho es que la flexibilidad de la educación en línea la convierte en una opción más accesible que los cursos tradicionales para más de 6,3 millones de estudiantes y el número sigue aumentando. Hay muchas cosas que podemos poner en práctica para ser mejores docentes en línea para nuestros estudiantes.

10 principios y prácticas esenciales

Las sugerencias pedagógicas en esta guía no son revolucionarias. Una vez que las lea, le podrán parecer de sentido común. Pero esa es precisamente la idea.

Los profesores a menudo no logramos hacer la conexión entre lo que hacemos en un aula física y lo que hacemos en línea. Esta guía tiene como objetivo hacer explícita esa conexión, para ayudarnos a pensar en lo que hacemos bien en persona, para que también podamos hacer esas cosas en las clases en línea. Si ya empleamos algunas de estas prácticas, la intención aquí es ayudarnos a pensar de manera más exhaustiva sobre qué más podemos hacer para ser excelentes maestros en línea. Con ese objetivo en mente, pongámonos a trabajar.

1. Presentémonos a la clase

Básicamente, una enseñanza efectiva requiere que estemos en el aula con los alumnos. Cuando enseñamos en persona, no dejamos que los estudiantes utilicen sus dispositivos móviles; estamos con ellos, participando en cualquier cantidad de actividades docentes: explicando, guiando, preguntando, ilustrando o respondiendo preguntas; llegamos temprano para prepararnos para la clase; nos quedamos unos minutos después, para hablar individualmente con un estudiante que necesita apoyo adicional; o estamos presentes y activamente involucrados. En otras palabras, estamos ahí para los alumnos.

Muchos no hemos traducido eso a la práctica en línea. Cuando enseñamos presencialmente, tenemos un horario establecido para cuándo estar en clase. Ese horario también determina los bloques de tiempo semanales durante los cuales preparamos el trabajo de los alumnos de clase y grado; pero ese marco establecido no existe para una clase en línea. Sin una planificación intencional, podemos pasar varios días sin participar en actividades docentes con los alumnos en línea.

Para evitar esto, hagamos un cronograma para una participación significativa y activa en las clases en línea. Por ejemplo, ¿cuántas horas a la semana pasamos enseñando en un curso presencial de 15 semanas? Tal vez son 10 horas a la semana, en promedio, combinando el tiempo que pasamos en el aula real con el tiempo que dedicamos a la preparación y calificación (y, por supuesto, incluso más tiempo después de las tareas y pruebas más importantes).

Programemos la misma cantidad de tiempo, cada semana, para estar visiblemente presentes y participar en la clase en línea. Y me refiero a un compromiso visible y significativo. Aquí hay algunas formas de hacerlo:

  • Publiquemos un anuncio semanal para brindar un resumen del tema de la semana siguiente, o para recapitular el trabajo de la semana anterior, o ambas cosas.
  • Respondamos preguntas publicadas en un foro de discusión o recibidas por correo.
  • Mantengamos horas de oficina en línea de acuerdo a un horario, con cita previa o de ambas formas.
  • Publiquemos un video rápido para aclarar dudas acerca de un tema de clase o tarea.
  • Califiquemos y devolvamos los trabajos de los estudiantes de forma expedita.
  • Conversemos con los estudiantes en discusiones en línea.

Cuando nos hacemos presentes con regularidad y participamos en la clase en línea, es más probable que los estudiantes también lo hagan.

2. Seamos nosotros mismos

La mayoría de profesores disfrutamos dando clase en persona, por la oportunidad de interactuar con los estudiantes, compartir nuestra pasión por el tema y observar el entendimiento aparecer en sus rostros. Algunos admitimos disfrutar el aspecto teatral, nos alimentamos de la energía de la clase y lo utilizamos para comunicar nuestra propia energía. Muchos tenemos un personaje que enseña, diferente de la persona que somos en una conversación de pasillo o en una reunión de oficina. Empleamos el humor, variamos la comunicación para un efecto diferente, nos pausamos, levantamos la voz y gesticulamos para dar énfasis.

En una clase en línea, su estilo de dar clase puede perderse al hacer la transición. Aunque esto está empezando a cambiar, aún sucede que el principal medio de comunicación en un curso en línea es la palabra escrita. Una gran cantidad de texto puede ser tajante y desmotivar a nuestros estudiantes. ¿Dónde está la entonación vocal?, y ¿dónde quedan las expresiones faciales?, ¿cómo señalamos hacia arriba y hacia abajo para ayudarnos a expresar una idea?

La solución, por cierto, no es publicar un video de nosotros dando una clase magistral. La energía física se pierde en ese medio también. En cambio, capturemos nuestra personalidad y pasión de formas diferentes a como lo haríamos en persona, pero siempre de forma auténtica.

El contenido escrito es una parte inevitable en cualquier curso en línea, pero esforcémonos por usar una voz única en la escritura. Minilecturas, instrucciones para las tareas, respuestas a preguntas, anuncios semanales… podemos escribir de tal forma que represente quienes somos en realidad:

  • Démosle calidez a nuestra escritura. Transmitamos nuestro apoyo. En el anuncio semanal, por ejemplo, no escribamos: “Algunos de ustedes se han saltado las últimas pruebas. No pasarán esta clase si continúan así”. En cambio, puede ser: “Gracias por su trabajo en esta clase, sé que es mucho. Solo un recordatorio: asegúrese de tomar todas las pruebas para ayudarse a tener éxito en el curso. Por favor, contácteme si puedo ayudar o responder cualquier pregunta. ¡Gracias!”.
  • Seamos más humanos. A veces, la distancia inherente entre el profesor y el alumno en una clase en línea permea su comunicación escrita, pero no es necesario escribir en un tono distante. En cambio, practiquemos la inmediatez. Por ejemplo, al final de un conjunto de instrucciones de una tarea, podríamos escribir: “Si tiene alguna pregunta sobre lo que debe hacer en esta asignación, recuerde que estoy aquí para ayudarle. Comuníquese en cualquier momento para que pueda apoyar su éxito”. Eso es más amigable, más atento y más tranquilizador que, “Si tiene preguntas, publíquelas en el foro de discusión de preguntas y respuestas”.

Grabarnos cuando sea posible es otra buena manera de mostrarnos tal como somos en la clase. Ya sea por audio o video capturemos la experiencia, la empatía, y la personalidad de nuestro maestro interno, de manera que tenga mucho más impacto que por escrito (de nuevo, no me refiero a videos dando conferencias). Estas grabaciones no tienen que ser producidas profesionalmente, y no tienen que tener un video en cada módulo. En cambio, comencemos con algo pequeño. Por ejemplo, grabemos una introducción rápida y un saludo para incluir en el módulo “Comience aquí” del curso.

Muchos LMS incluyen una función incorporada para grabar audio y video, o podemos capturar un video rápido en el teléfono inteligente y colocarlo usando la aplicación YouTube o una similar. Es decir, experimentemos proporcionando orientación e instrucción a través de las herramientas tecnológicas que tenemos a mano.

Los estudiantes aprecian ver nuestra cara y escuchar nuestra voz. No nos preocupemos por asegurarnos de que cada cabello suelto esté en su lugar. Si nos enredamos al hablar mientras grabamos, tampoco hay problema: hacemos una pausa y comenzamos de nuevo. Además, uno no está siempre perfecto y articulado en el aula, ¿verdad? Esas pequeñas debilidades hacen que nuestras grabaciones tengan personalidad y demuestran que somos personas auténticas. Nuestros estudiantes necesitan conocernos para interactuar en línea. Así que busquemos formas de ser nosotros mismos a través de la tecnología, tal como lo hacemos en persona.

3. Pongámonos en sus zapatos

Nuestros estudiantes en línea no están físicamente cerca cuando están “en clase”. La mayoría hace sus cursos cuando están solos, ya sea en casa o en un espacio público con wifi, como una biblioteca o una cafetería. No pueden pedir ayuda a un vecino o levantar la mano para hacer una pregunta. Eso conduce a una fuerte sensación de aislamiento y crea una necesidad de apoyo, diferente del tipo que ofrecemos cuando se enseña presencialmente.

En un aula física, podemos captar señales no verbales. ¿Están aburridos nuestros estudiantes? ¿Desconectándose? ¿Confundidos? Podemos observar las señales y ajustar lo que hacemos. Cuando los estudiantes toman clases desde casa, armando la explicación de un concepto complejo, no estamos ahí en tiempo real para evacuar sus dudas. No podemos observar cuándo han perdido su atención o cuándo nuestras instrucciones no son claras. Sin embargo, debemos apoyarlos tal como lo haríamos en un aula en el campus.

¿Cómo hacemos eso? Anticipándonos a su aislamiento y planeando el diseño del curso teniendo eso en mente.

Imaginemos que somos la persona estudiante, sola, tratando de entender lo que está en la pantalla. Cambiemos la idea de pensar en la cual la clase en línea tiene todo el sentido y está súper clara. Más bien, tratemos de visualizar cómo nuestros estudiantes están experimentando la clase. Hablaremos más en detalle acerca de esto, pero, por ejemplo: ¿Las instrucciones están claras sobre la extensión de las participaciones? ¿Indicamos cómo deben citar las fuentes? ¿Incluimos una rúbrica de evaluación detallada? ¿Hay un ejemplo de un proyecto final exitoso, para que los estudiantes puedan ver las expectativas y no tengan que esperar por una respuesta nuestra?

En un aula física, podemos captar señales no verbales. Cuando los estudiantes toman clases desde la casa, no nos es posible observar cuándo han perdido la atención o cuándo las instrucciones no son claras.

Mejor aún: permitamos a un colega evaluar nuestra clase en línea. Preguntémosle a miembros de la facultad con experiencia en cursos en línea o a especialistas en diseño instruccional para que exploren el curso como si fueran estudiantes. Nos sorprenderemos de lo que pueden ver que nosotros no: una organización confusa de los materiales del curso, un tono demasiado intimidante en las instrucciones textuales, una falta de claridad sobre qué hacer primero para comenzar con el curso. Usemos estas observaciones para ayudarnos a hacer algunos ajustes.

Idealmente, los estudiantes deberían saber exactamente qué les estamos transmitiendo y lo que deberían hacer como resultado, pero eso casi nunca sucede por accidente. Debe ser intencional, por eso debemos ponernos en el lugar de los alumnos y diseñar con claridad. Este principio debería guiar nuestra práctica para las próximas sugerencias.

4. Organicemos el contenido del curso intuitivamente

Intentemos pensar como un estudiante cuando organizamos los materiales del curso. Comúnmente, los estudiantes en línea se confunden, se frustran y pierden la atención simplemente porque nosotros, o el LMS de la universidad, le hacen difícil buscar contenidos y actividades. Cuando los estudiantes utilizan muchos recursos cognitivos solo intentando descifrar a dónde ir o cómo desplegar las lecturas, videos, discusiones o exámenes, les queda poca energía mental para el contenido en sí. Desmotivados, o alterados, es poco probable que aprendan.

Una vez más, comparemos la organización y los métodos de apoyo de nuestros cursos presenciales con los que facilitamos en el aprendizaje en línea. En ambos contextos, el propósito racional debería ser evidente para los estudiantes. En ambos espacios debemos dar; de forma metódica, sistemática y con un propósito; el diseño y la secuencia del contenido y las actividades de aprendizaje.

Si los estudiantes tienen que hacer clic para salir de un módulo y entrar a otra carpeta para ver un video obligatorio, eso puede ser una distracción, o algo frustrante (si es difícil de encontrar).

Presencialmente, tenemos la ventaja de dar explicaciones verbales, recordatorios y ayudas. Ya que esa oportunidad no existe de la misma forma en los cursos en línea, debemos dar un apoyo estructurado para resolver posibles confusiones.

  • Activemos la función de vista previa de estudiante (la mayoría de LMS tienen esta característica) y naveguemos en el curso como si fuéramos nuevos en el aprendizaje en línea en general y en el LMS en particular.
  • Revisemos si está claro dónde encontrar las cosas. Notemos cuándo no es evidente lo que debería hacer el estudiante. En algunos LMS, por ejemplo, un título puede ser además un enlace que los estudiantes deben abrir para acceder a contenido o asignaciones. La necesidad de hacer clic para obtener más información puede no estar totalmente clara. Cuando sea posible, añadamos una simple guía: “Haga clic en el enlace de arriba para acceder al área de entrega de tareas”.
  • Recordemos que los estudiantes en línea, usualmente, no pueden preguntar en tiempo real. Evitemos cualquier falta de claridad del LMS añadiendo pequeños indicadores, cuando esto sea posible.
  • Pensemos en cómo el uso de menús, módulos, carpetas y otras estructuras organizativas ayuda o dificulta el progreso de los estudiantes a lo largo del curso. Busquemos un equilibrio entre desplazarse y hacer clic. Los estudiantes deben poder acceder al contenido, las evaluaciones y las actividades de aprendizaje sin hacer clic constantemente, en más y más enlaces. Igualmente, es importante que usemos las herramientas del LMS, como carpetas y páginas, para mantener todo organizado. Un curso en línea no debe ser un sitio web gigante de desplazamiento sin fin. Tampoco debe ser un laberinto de carpetas anidadas unas dentro de otras. Apuntemos a tener a una buena combinación de enfoques de navegación, para que los estudiantes no experimenten fatiga por el desplazamiento ni los clics.

Esforcémonos por lograr una organización del curso que sea clara, metódica e intuitiva. Ayudemos a los estudiantes a moverse por el contenido y las actividades sin problemas, de modo que su atención permanezca enfocada en aprender. Si tienen que hacer clic fuera de un módulo y en otra carpeta para ver un video requerido, eso puede ser una distracción, o frustrante si es difícil de encontrar. Del mismo modo, exigir a los estudiantes que salgan de una secuencia de páginas de contenido y accedan a un cuestionario navegando a una ubicación diferente, desperdicia tiempo y energía mental. En cambio, tratemos de ordenar materiales y actividades de manera que el flujo tenga sentido para alguien nuevo en el curso. Pidamos ayuda a un colega experto en cursos en línea si nos sentimos demasiado cerca del contenido y no podemos verlo desde la perspectiva de una persona recién llegada.

5. Agreguemos atractivo visual

Los cursos en línea se han ganado una reputación de ser feos, secos, aburridos y poco llamativos. Es más posible que los seres humanos nos quedemos en un espacio, si este es agradable a la vista. Muchos estudiantes preferirían ir a clases en un edificio nuevo que en un salón sucio que no ha sido restaurado por décadas. La apariencia de nuestro entorno afecta nuestro disfrute y, por lo tanto, nuestro compromiso.

Por eso, necesitamos pensar bien la forma en que se ven nuestros cursos en línea. Podemos sorprendernos del impacto que unos retoques pueden tener.

Cuando pensamos en la apariencia visual de una clase en línea, es importante que pongamos atención a nuestros sitios web favoritos. Estudiemos la diagramación de libros y revistas que disfrutamos. Una gran parte de nuestra atención se enfocará en el diseño. ¿Por qué no aplicar esta filosofía a una clase en línea?

Los cursos en línea se han ganado una reputación de ser feos, secos, aburridos y poco llamativos.

No tenemos que ser profesionales en diseño gráfico para mejorar la apariencia del curso, pero prestar un poco de atención hace la diferencia. ¿Tenemos un montón de presentaciones con notas o instrucciones? Dividamos en varias partes de texto con subtítulos y espacio entre los párrafos, insertemos imágenes relevantes, incluyamos videos en miniatura que hayamos creado u obtenido de YouTube, sitios de noticias o recursos de la biblioteca; apuntemos a lo atractivo, pero apropiado.

¿No tenemos seguridad de dónde empezar? Muchas instituciones tienen diseñadores de medios que pueden ayudarnos, o acerquémonos al centro de enseñanza del campus o al equipo de apoyo del LMS. Un curso en línea visualmente atractivo (o, por lo menos, no del todo feo) ayuda a los estudiantes a participar más frecuente y significativamente. Desafortunadamente, los enlaces públicos a cursos visualmente efectivos son escasos, pero hay un buen ejemplo: “Modern Mythology and Geek Culture”. Notemos el impacto visual de la página de inicio, luego exploremos páginas para observar su organización lógica y amigable con los estudiantes.

Nota: Todas las imágenes deben ser accesibles para todos los estudiantes. Usemos las herramientas de formato del editor de texto, tales como títulos y subtítulos, para permitirle a los lectores de pantalla (herramientas para personas con visión reducida), que dichas secciones se marquen en la lectura. Las imágenes, los gráficos y las fórmulas necesitan descripciones de texto alternativas (nuevamente, para lectores de pantalla). Los videos deberían tener subtítulos o transcripciones disponibles. Los principios de Diseño universal para el aprendizaje nos demuestran que estos esfuerzos benefician a todos los educandos, no solo a aquellos con discapacidades. Trabajemos con el profesional en diseño instruccional local y con la persona especialista en accesibilidad para recibir ayuda en este frente. Por ninguna razón, neguemos el acceso a nuestros estudiantes a ningún contenido, solo por mejorar la apariencia del curso. Así que trabajemos con expertos en nuestra facultad para asegurar tanto la apariencia como la accesibilidad.

6. Expliquemos nuestras expectativas

Cuando nos encontramos al frente de un salón de clases y asignamos una tarea, un ensayo o un proyecto, no entregamos las instrucciones escritas sin decir una palabra sobre la tarea. Tampoco mostramos las instrucciones en una diapositiva de Power Point sin explicar más sobre lo que estamos buscando y lo que deben hacer para tener éxito.

Sin embargo, eso es lo que sucede a menudo en las clases en línea: las únicas instrucciones vienen en forma de texto escrito. Podemos pensar que la escritura es clara, pero falta el tipo de explicación sutil que proporcionamos habitualmente en un aula física.

Recordemos: los estudiantes en línea generalmente trabajan solos. No pueden solicitar ni recibir aclaraciones en el momento en que encuentran por primera vez las instrucciones de su tarea. Es por eso que debemos explicar lo que están buscando, con la mayor claridad posible, en la clase en línea.

Pero no vayamos al otro extremo y creemos “tomos” de instrucciones escritas, excesivamente detalladas; páginas y páginas de material que los estudiantes no se molestarán en leer. Así no estaremos resolviendo el problema. Apuntemos a un equilibrio entre completo y “digerible”. Aquí hay algunas maneras de hacerlo:

  • Anotemos las instrucciones como si estuviéramos teniendo una conversación con un estudiante, de tal forma que este no las lea como un libro de texto.
  • Creemos un video explicativo informal de dos minutos para desarrollar algunos detalles de una de las tareas.
  • Brindemos una rúbrica.
  • Compartamos un ejemplo de trabajo que haya obtenido excelente calificación. Incluso podemos compartir un ejemplo mediocre, así los estudiantes pueden comparar.

En resumen, brindemos todo el apoyo significativo que se pueda, sin exagerar, para que los estudiantes no tengan que adivinar lo que queremos que hagan.

7. Creemos un andamiaje de actividades de aprendizaje

Cuando damos la clase presencialmente, hacemos mucho modelado que quizás ni siquiera percibimos. Por ejemplo, cuando demostramos cómo resolver una ecuación, explicamos su proceso de pensamiento. Cuando compartimos ejemplos y analogías, mostramos cómo conectar los conceptos para una comprensión más profunda. Cuando hacemos preguntas críticas, modelamos cómo los pensadores de nuestra disciplina dan sentido a las teorías y a los enfoques.

Sistemáticamente, explicamos cosas paso a paso para ayudar a los estudiantes a aprender y desenvolverse de buena manera en pruebas, proyectos, ensayos y otras asignaciones.

Busquemos maneras de desglosar las tareas complejas para que los estudiantes progresen oportunamente y reciban comentarios mientras todavía hay tiempo para ajustar su enfoque.

Ese tipo de modelado o de “andamiaje” no sucede tan naturalmente en las clases en línea, donde las interacciones en tiempo real son limitadas. Para ayudar a los estudiantes a tener éxito, debemos ser creativos. Revisemos las evaluaciones, tanto grandes como pequeñas: ¿Hemos dado a los alumnos la oportunidad de desarrollar, paso a paso (como lo haríamos en un aula presencial), el conocimiento y las habilidades que necesitarán para esas evaluaciones?

Aquí hay algunos ejemplos de cómo andamiar actividades en un curso en línea. Cuando sea posible, considerémoslas como una oportunidad para brindar realimentación a los estudiantes y que puedan saber si están, o no, por el camino correcto:

  • Digamos que queremos que los estudiantes graben un video de presentación de sus temas de investigación. Ya es suficientemente difícil entregar una buena presentación, sin el elemento de la grabación del video; así que ayudémosles a ganar práctica con la tecnología antes de que tengan que usarla para proyectos importantes o grandes. Por ejemplo, en la primera o segunda semana de la clase, asignemos una tarea de bajo perfil: pidámosles grabar y compartir un video de dos minutos presentándose a sí mismos.
  • Como parte de un módulo de orientación, pidamos a los estudiantes que nos envíen un mensaje utilizando el sistema de mensajería o correo electrónico del LMS, para que sepan cómo hacerlo más adelante en la clase, si tienen una consulta. Pidámosles que respondan una pregunta sobre el programa de estudios o que enumeren dos objetivos para su aprendizaje en el curso. Respondamos con un breve saludo personal para que sepan que recibimos el mensaje, y estemos disponibles para ayudarlos en caso necesario.
  • Durante la semana 1, pidamos a los estudiantes que carguen un archivo, en formato PDF, de su trabajo escrito a mano para resolver el primer paso de un problema. Este ejercicio los ayudará a aprender cómo convertir una foto de su dispositivo móvil en un archivo PDF y cómo enviarla en el LMS. Es una buena forma de corregir cualquier error al principio.
  • Al comienzo del primer módulo, pidámosle a los estudiantes que usen una de las muchas herramientas gratuitas de mapas mentales disponibles en la web para crear un mapa conceptual de lo que ya saben sobre el tema del curso. Luego, al final de cada módulo, asignémosles crear un mapa conceptual resumido para ayudarlos a entender cada tema.

Busquemos maneras de desglosar las tareas complejas, para que los estudiantes progresen oportunamente y reciban comentarios mientras todavía hay tiempo para ajustar su abordaje.

8. Brindemos ejemplos

Durante un curso presencial, si los estudiantes alzan su mano y dicen que no entienden algún concepto, encontramos otra forma de explicarlo y mostramos ejemplos, incluso de otros ámbitos de la vida. Estos ejemplos y explicaciones ayudan a digerir la información de una manera que tiene más sentido, y tiene mucho más significado aún, en la docencia en línea.

Consideremos la primera vez que enseñamos en un curso universitario. Puede ser que tomáramos prestado un programa de un instructor anterior para guiarnos y hacer el propio. De igual manera, la primera vez que enseñamos en línea, pudimos basarnos en un contenido de alguien más en el LMS, de forma que no comenzamos de cero. Aquellos docentes que tuvieron que crear su primer curso en línea, sin ningún modelo por seguir, saben lo difícil que es producir algo totalmente nuevo.

Los estudiantes en línea también se benefician de múltiples explicaciones de conceptos difíciles y múltiples ejemplos del tipo de trabajo deseado. Entre otras opciones, podemos:

  • Buscar videos que le den un giro a un tema en particular.
  • Grabar un breve video de un invitado para que los estudiantes escuchen de otro experto en su campo.
  • Estructurar formas para que los estudiantes se expliquen información nueva entre ellos: como nuevos aprendices, pueden encontrar ejemplos e ilustraciones que tengan más sentido para sus compañeros que nuestras explicaciones. Por ejemplo, podríamos asignar grupos de dos semestres y pedirles a los estudiantes que interactúen con sus compañeros todas las semanas por teléfono o texto para explicar los conceptos del curso, en una clase introductoria de psicología, por ejemplo, cómo se activan las neuronas en el cerebro. Los estudiantes pueden presentar un breve resumen de su trabajo con su compañero y contar cómo les ayudó a comprender mejor los conceptos de esa semana.

¿Cuántos ejemplos debería brindar? Muchos, dentro de lo posible. Podemos agregar algunos opcionales o complementarios para aquellos que requieran más ayuda. Pedir a todos que lean u observen múltiples ejemplos y explicaciones puede ser cansado.

¿Cuántos ejemplos debería brindar? Muchos, dentro de lo posible.

Además de compartir explicaciones de conceptos, proporcionemos tantos ejemplos de trabajos anteriores como sea apropiado. Mostremos trabajos completos o partes de ellos. Para apuntar a un ensayo persuasivo, podemos mostrar ejemplos de introducciones efectivas; para un proceso clínico complejo, proporcionemos trabajos que muestren solo el primer paso.

En el planeamiento y escritura para el curso, modelemos el tipo de trabajo que deseamos recibir de los estudiantes. Por ejemplo, usemos un tono profesional, pero conversacional, en los debates de discusión. Demostremos cómo respetar y valorar las diversas perspectivas. Cuando mostramos a los estudiantes lo que estamos buscando, es probable que tengan más confianza en su capacidad para tener éxito en una tarea, lo que a su vez aumenta su motivación para participar de manera significativa.

9. Hagamos de la clase un lugar acogedor y agradable para estar

Preguntémonos: ¿Me gustaría ir a mi aula en línea? ¿Me gustaría estar ahí? ¿Espero comunicarme con mis estudiantes en línea de la misma manera que espero interactuar con los estudiantes en un aula física?

Esas son preguntas difíciles, pero arrojan luz sobre un tema importante para muchos miembros de la facultad. Si somos honestos, muchos de nosotros tendríamos que decir que no disfrutamos estar en nuestras clases en línea, al menos no tanto como disfrutamos enseñar en persona. De hecho, eso podría ayudarnos a explicar por qué solo 9% de nosotros prefiere enseñar en línea exclusivamente. Es posible que simplemente no disfrutemos tanto de estar ahí.

Si tenemos dificultades para disfrutar del entorno de aprendizaje en línea como instructores, imaginemos lo difícil que puede ser para un estudiante.

Cuando enseñamos presencialmente, hacemos muchas cosas para ayudar a los estudiantes a sentirse bienvenidos: saludamos a los estudiantes, les sonreímos, hacemos contacto visual… Apliquemos ese mismo principio a nuestras clases en línea.

Cuando enseñamos presencialmente, hacemos muchas cosas para ayudar a los estudiantes a sentirse bienvenidos: saludamos a los estudiantes, les sonreímos, hacemos contacto visual, respondemos sus preguntas, y mostramos apoyo de innumerables maneras. Incluso cuando el aula física no es muy atractiva, hacemos cosas para mejorar la atmósfera en el aula y hacerla más agradable y, por lo tanto, más propicia para el aprendizaje.

Apliquemos ese mismo principio a las clases en línea. Es probable que un esfuerzo intencionado para hacerlas más acogedoras y agradables resulte en clases más interesantes. Los estudiantes querrán estar en nuestra clase en línea si:

  • Usamos muchos recursos visuales, imágenes, herramientas interactivas y actividades de aprendizaje.
  • Diseñamos la organización y la estructura del curso. Organicemos los muebles en la habitación, por así decirlo, para propiciar el flujo de trabajo (la naturaleza propietaria de la mayoría de cursos en línea hace difícil ofrecer ejemplos abiertos de lo quiero decir, pero el curso “Modern Mythology and Geek Culture” mencionado anteriormente ilustra muchas de estas estrategias de diseño).
  • Transmitamos optimismo, para que los estudiantes puedan tener éxito.
  • Demostremos compasión y cuidado por nuestros ocupados aprendices en línea.
  • Respetemos su tiempo y compromiso al hacerse presentes y comprometerse también.

Al hacer que nuestra clase en línea sea más agradable, provocamos que los estudiantes quieran presentarse. Y los estudiantes deben querer estar en clase antes de que puedan aprender algo.

10. Comprometámonos con la mejora continua

Una característica distintiva de una buena docencia es el deseo de seguir mejorando. Llevemos ese entusiasmo al salón de clases en línea, de la misma manera que lo hacemos en el salón de clases de su campus universitario. Invirtamos un poco de tiempo y energía para desarrollarnos como profesores en línea. Incluso pequeños esfuerzos pueden tener un gran impacto.

En comparación con la docencia presencial, la docencia en línea sigue siendo bastante nueva, pero hay cosas que podemos hacer para mejorar y encontrar nuevas ideas:

  • Participemos en los talleres ofrecidos por el centro de enseñanza y aprendizaje de su institución.
  • Unámonos a clubes de lectura con los colegas, para profundizar en estrategias efectivas de enseñanza en línea.
  • Suscribámonos a los boletines relacionados con la enseñanza, como Faculty Focus y Teaching Newsletter de The Chronicle (en inglés). A veces presentan artículos específicamente relacionados con la enseñanza en línea; otras veces, leer sobre un nuevo enfoque en el aula física, conduce a una idea para su enseñanza en línea.
  • Exploremos las mejores prácticas presentadas en el Repositorio pedagógico de enseñanza en línea.

Demostremos compromiso con el éxito estudiantil, persiguiendo nuestro propio desarrollo profesional de vez en cuando.

Percepciones erróneas comunes

Muchos profesores dedicados han descubierto algunos enfoques positivos, pero aún persisten ideas erróneas sobre el aprendizaje en línea. Aquí hay algunos de las más comunes:

“Las clases en línea son como ollas de cocimiento lento: se configuran y listo”. A pesar de los esfuerzos de los principales docentes y desarrolladores educativos para desacreditar este mito, muchos miembros de la facultad todavía lo creen escrito en piedra, conscientemente o no. Quizás, en parte, porque los cursos en línea requieren mucha preparación antes del primer día de clase (idealmente, todo el contenido como evaluaciones, actividades o indicaciones, se crea con anterioridad y está listo para usar) muchos académicos creen que los estudiantes deberían tener la capacidad de avanzar en un curso en línea sin mucha orientación del instructor.

Eso es “crónica de una muerte anunciada”.

En los inicios del aprendizaje en línea, muchas clases fueron tratadas como cursos de correspondencia electrónica. Los estudiantes trabajaban solo a través del contenido, presentaban sus tareas y recibían calificaciones solo después de haber completado todo el curso. Para algunas personas, los cursos por correspondencia funcionan, pero requieren un alto nivel de compromiso, que otros estudiantes en línea, que luchan por equilibrar las obligaciones laborales y familiares, simplemente no pueden obtener por sí mismos.

Muchos académicos creen que los estudiantes deberían poder avanzar en un curso en línea sin mucha orientación del instructor. Eso es “crónica de una muerte anunciada”.

En cambio, planeemos guiar nuestra clase en línea de manera activa y frecuente. Del mismo modo que aconsejamos a los alumnos que lo hagan, bloqueemos el tiempo en el calendario semanal como si asistiéramos a clase en persona. Publiquemos anuncios, propongamos más explicaciones, brindemos consejos sobre las próximas tareas, respondamos preguntas, reaccionemos a publicaciones de discusión en línea, califiquemos el trabajo de los estudiantes. Cuando enseñamos en persona, no esperamos que los estudiantes continúen sin una guía regular; la misma necesidad de participación continua del profesorado, es válida en línea.

“Los estudiantes en línea son vagos/sin compromiso/(inserte aquí un adjetivo negativo)”. Muchos estudiantes en línea son propensos a un compromiso mínimo o se alejan completamente de la clase. ¿La educación en línea atrae a cierto tipo de personas que no están motivadas para tener éxito? ¿O, más bien, hemos creado inadvertidamente condiciones en línea que contribuyen a la desconexión de los estudiantes? Cosas como:

  • Diseños de curso confusos y poco llamativos.
  • Escasez de personal docente experto en instrucción en línea.
  • Desafíos técnicos inherentes al aprendizaje en línea.
  • Población estudiantil que tiende a trabajar o criar niños mientras cursa sus estudios.

Con esa combinación de circunstancias, no es sorprendente que algunos estudiantes en línea solo hagan el mínimo requerido.

El aprendizaje en línea requiere habilidades en funciones ejecutivas de alto nivel, que algunos estudiantes pueden no poseer. El apoyo social y logístico, que es una parte inherente de la educación presencial, corresponde al espacio en el que los estudiantes interactúan regularmente con el instructor y sus compañeros dentro de un aula física. La presencia de estos elementos significa que los estudiantes en línea administran bien su tiempo, se motivan entre ellos, dirigen y regulan su propio aprendizaje, y buscan la ayuda adecuada cuando sea necesario. A menudo, no pueden hacer todo eso solos, y los cursos en línea son su única opción, hasta cierto punto.

Un buen proceso educativo en línea requiere que hagamos un esfuerzo adicional para ayudar a esos estudiantes a persistir, aprender profundamente y experimentar la transformación como resultado de nuestras clases en línea. Eso nos hace tomar cierta conciencia de los desafíos de la educación con esta modalidad. Se necesita atención, planificación, cuidado; pero puede hacerse y vale la pena lograrlo.

“Las clases en línea no funcionan”. Casi la mitad de los 13 451 docentes consultados en la encuesta Educause 2017 sobre facultad y tecnologías de la información, no está de acuerdo en que el aprendizaje en línea sea efectivo. Alrededor de 45% de los docentes dijeron que los estudiantes no aprenden tan bien en línea, como lo hacen en persona. En resumen, creen que la educación en línea simplemente no funciona. Pero tenemos mucha evidencia de que los cursos en línea pueden producir resultados de aprendizaje para los estudiantes, comparables a los de los cursos presenciales.

Prestemos atención al uso de la palabra “pueden”. Al igual que los mejores cursos presenciales, las versiones en línea de alta calidad requieren excelentes maestros en línea. Depende de nosotros diseñar y enseñar esas clases en línea altamente atractivas y efectivas.

“Enseñar en línea no es tan divertido como enseñar en persona”. Todos sabemos que muchos académicos no perciben que la docencia en línea sea tan gratificante como la docencia presencial; pero, ¿podría ser porque no lo estamos haciendo bien?

Si consideramos que la educación en línea no es satisfactoria, podría deberse a que las actividades que realizamos al “enseñar” en línea se parecen más a tareas administrativas, que a la coconstrucción dinámica de nuevos conocimientos con los estudiantes. Iniciamos sesión para calificar el trabajo de los estudiantes, marcar casillas, revisar las mociones, administrar las funciones operativas; no es de extrañar que no parezca satisfactorio. Esas actividades son trabajos agotadores.

Pero la enseñanza en línea sin duda puede ser gratificante, aunque de manera diferente a la versión presencial. Mi propia experiencia es un ejemplo: la mayoría de mis estudiantes en línea están trabajando y cuidando a los niños o a otros miembros de la familia. Están tomando clases en línea porque es la única forma de obtener un título y mejorar su suerte. Uno de mis alumnos, que estaba sirviendo en el ejército, grabó su video de presentación desde el dormitorio color rosado “princesa” de su hija. Sí, estaba un poco avergonzado, pero yo estaba impresionada, más bien, conmovida por su ingenio. Era la única habitación en la casa donde podía encontrar unos minutos de silencio durante la rutina de la noche familiar para hacer su trabajo de clase. Así que se tragó su orgullo y nos saludó desde el piso de la habitación de su pequeña niña, rodeado de juguetes y muñecas. No se puede tener ese tipo de imágenes de la vida personal de sus estudiantes, esas experiencias tangibles de los desafíos que eligen superar, cuando se imparten clases en el campus.

Abrazando esas diferencias, las ventajas de las clases en línea y las oportunidades tecnológicas que ofrece un aula sin paredes, es como encontramos alegría en la enseñanza en línea.

Cómo encontramos ayuda

Idealmente, ya tenemos energía para revitalizar nuestra enseñanza en línea, pero no hay necesidad de hacerlo en solitario. Aprovechemos los recursos y el apoyo mientras buscamos crecer en esta aventura.

Entablemos una amistad con la persona experta en diseño instruccional del campus. Usted es experto en su tema o área del saber. Los diseñadores de instrucción, como yo, somos expertos en la enseñanza y el aprendizaje en línea eficaces. Colaboremos con este colega a menudo infrautilizado para refinar las propuestas. Tal vez asistamos a un taller, reunámonos para tomar un café o realicemos una llamada de 15 minutos para hablar sobre una nueva idea. Cualquiera que sea su preferencia, podemos mejorar significativamente nuestra experiencia y satisfacción con la enseñanza en línea. Adelante, esperamos su llamada.

Busquemos la guía de una persona experta en enseñanza en línea. Enseñar en línea es una habilidad diferente a enseñar presencialmente. Encontremos a alguien que lo haga bien y aprendamos de la experiencia de esa persona. Emular el ejemplo de alguien en las trincheras de enseñanza en línea, que no solo sobrevive, sino que prospera, puede ser transformador.

Conectémonos con colegas que intentan ser excelentes docentes en línea. Interactuar con otros que están lidiando con los mismos problemas de enseñanza puede conducirnos a nuevas e importantes ideas. Propongamos aconsejar, durante 5 minutos, sobre la enseñanza en línea como tema regular de la agenda en las reuniones de oficina. Unámonos a un grupo de discusión de libros sobre aprendizaje en línea. Asistamos a talleres, exhibiciones y conferencias para conocer lo que otros, en nuestra institución y en otros lugares, están haciendo en educación en línea. Hablemos con los colegas docentes en línea, aprendamos de sus enfoques y contribuyamos con sus propias ideas. Estamos todos juntos en esto. Comprometámonos a aprender unos de otros.

En este punto, podemos sentir cansancio al imaginar todas las maneras de mejorar nuestra práctica de enseñanza en línea. Así que empecemos con algo pequeño, elijamos una cosa y cuando tengamos eso listo, seleccionamos otra. Continuemos paso a paso, esforzándonos siempre por mejorar, por el aprendizaje y el éxito de nuestros alumnos en línea. Con un poco de esfuerzo, con un pensamiento creativo, con curiosidad y ganas, podemos descubrir la moda de enseñar dentro de un aula en línea.


Flower Darby, diseñadora de instrucción sénior en la Universidad del Norte de Arizona, imparte cursos en línea en la universidad y en el Estrella Mountain Community College. Ella es la autora, con James M. Lang, de Small Teaching Online, de Jossey-Bass. Encuéntrela en Twitter @flowerdarby o envíele un correo electrónico a flower.darby@nau.edu.


Publicado originalmente en el sitio de The Chronicle of Higher Education: https://www.chronicle.com/interactives/advice-online-teaching.

Esta es una traducción al español. El artículo original está en inglés. En abril de 2020, la autora proporcionó el permiso para la publicación de esta traducción, la cual se comparte con licencias CC y con el enlace al artículo original, tal como la autora lo solicitó.


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